• Departamento: Huánuco y San Martín
  • Provincia: Leoncio Prado y Tocache

Los cholones fueron una tribu muy poblada, se ubicaron entre los ríos Taso en la provincia de Leoncio Prado y el río Mixiollo en la provincia de Tocache (San Martín), en los límites de Huánuco y San Martín. Su extensión era un poco alejado del río Huallaga, por lo que los Incas residieron entre el río Las Mercedes y la Morada. Tenían dos capitales importantes, uno quedaba en el río Mixiollo, y el otro en el actual pueblo Las Mercedes.

Los cholones abarcaron un extenso territorio, desde el río Taso hasta el río Mixiollo conocido hoy en día como río Misholo, que queda en la provincia de Tocache. Si miramos al norte, la tribu quedaba al lado izquierdo del río Huallaga, colindaban con los Tepquis.

Los cholones conocieron la textilería como casi todas las demás tribus existentes, conocieron la agricultura, cultivaron la yuca, la ashipa, el camote, la sacha papa, el dale dale, etc. Así mismo se alimentaban de lo que la selva les proporcionaba, como carne de monte, vivían de la pesca, pues su cercanía con el río, les proporcionaba abundante peces para su consumo. Conocieron armas de guerra como el arco con flecha, así como la lanza, pero en la mayor parte de sus vidas, eran utilizadas como herramientas de trabajo para la pesca y la cacería. Adoraron al Otorongo como máximo dios, así también al río, a la lluvia, y a los antepasados.

Las crónicas encontradas, nos cuentan de minas de sal que los Cholones cuidaban con celo máximo, aunque eran persona pacíficas, como toda persona de la selva, siempre se encontraba un vigilia, pues la sal era utilizada en muchas tribus para diversos preparados, y la codicia de muchos les atraían a estas minas para ser saqueadas. Pero para que no sean tentados los enemigos a matarlos por la sal, cada fecha de la “…llegada de los visitantes, bailaban en honor a su padre, que vigilaba de la montaña, pintados el cuerpo de huito y con lanza, flecha y arco en mano, vestidos de piel de tigre, y con una sonrisa que causaba temor, se juntaban tanto varones y mujeres; terminado el ritual comían y bebían…

Además se sentían muy seguros por la amistad que mantenían con los Tepquis, los guerreros más respetados de esta zona de la amazonia; los Cholones tenían la costumbre de intercambiar productos de la selva, muchas veces por la sal de sus minas, para ello “todo el que quería intercambiar con ellos, tenían que surcar o navegar con embarcaciones rústicas por el río, única forma de camino existente; después tenían la penosa necesidad de regresar a sus lugares de procedencia, que muchas veces distaban del lugar, y que les costaba días de navegación”. Para realizar los trueques, las tribus vecinas se desplazaban a través de los ríos, como el Huallaga y el Monzón, así como el Magdalena, Santa Marta, Tulumayo, etc. En ocasiones tenían que cargar sus embarcaciones río arriba por senderos que ellos construían ya que el río muchas veces, no se prestaba para una navegación segura. Sus embarcaciones eran las canoas y balsas hechas del palo de topa.

El vestuario de los Cholones, consistía en dos tipos, la ropa ceremonial y la ropa para el uso diario. La ropa ceremonial se confeccionaba de la piel del Otorongo, pues creían que eran descendientes directos de este dios, tenían un estilo tipo campanilla (taparrabo); y la ropa de uso diario, estaba hecho en tela, llamado Cushma en el caso de los varones, y las campanillas para las mujeres.

Según las crónicas que dejaron los primeros exploradores, nos datan de la existencia de dos centros de comercialización de la sal, aunque estuvieron alejados por la distancia, se mantuvieron estrechas relaciones de amistad y regocijo, afortunadamente aún existen hasta la actualidad, estos son, el pueblo de las mercedes, y el pueblo de Cachicoto (Cachi = sal; coto = acumulación, grande).

Los Cholones desaparecieron de la historia en 1704, ya que la historia escrita se detiene en esa fecha, posiblemente los cholones se introdujeron selva adentro, o en todo caso, formaron otra comunidad que desconocemos su nombre. Así también como que desaparecieron por las enfermedades traídas por los blancos, como la viruela y el sarampión.

Este apelativo fueron dadas por los españoles a todos los nativos del Perú:

CHOLO = Mestizo, indio.

Por lo tanto, los cholones, fueron tomados como indígenas del Perú pero que vivían en la selva, y que su parecido a los incas era muy significativo.

La danza narra las travesías que realizaban las tribus, para poder llegar hasta los Cholones, mayormente a través de los ríos con rústicas embarcaciones, hechas de madera (canoa) y el palo de balsa (topa). De esta forma realizaban los intercambios de productos como la papa, la yuca, etc., con la sal de los Cholones.

Narramos la travesía de dos tribus cercanas, como son los Tepquis y los Quidquicanas, ellos un día cualquiera, deciden ir por sal, ya que se agotó durante el periodo de vivencia. Arman sus embarcaciones, lo empiezan a trabajar durante unos días, ya que la travesía será penosa y peligrosa.

Provistos de provisiones, se lanzan al río Huallaga, jalando sus embarcaciones hasta el río, desde donde empiezan a bogar  aguas abajo, todo el recorrido será más fácil, ya que las aguas ayudan bastante. Llevan también consigo, productos que intercambiarán, como yuca, camote, pescado, y otras cosas, así mismo llevan consigo su alforja de coca y trago hecho de frutos maduros.

Al llegar al lugar, son recibidos por los Cholones, personas amables, que gustan de visitas, pero están temerosos de los visitantes, porque no saben si vienen a intercambiar productos con sal, o quieren apoderarse de las minas de sal; así que son recibidos con una danza, donde narran la descendencia felina que les da una raza indomable, y que están preparados para futuros invasores.

Los Cholones se pintaban el rostro completo de huito, que les daba un camuflaje perfecto a la hora de esconderse en la selva, y se pintaban una sonrisa maléfica, como unos brujos, y rayas como los bigotes de los tigres, todo ello para impactar temor entre sus huéspedes. Además se vestían de pieles de Otorongo para simbolizar la descendencia con este animal.

En general la danza muestra el siguiente mensaje: “Los Cholones eran expertos en la astucia para defender sus minas de sal; además para llegar a ellas, todos tenían que pasar numerosos obstáculos”.

Actualmente esta danza se baila actualmente del 18 al 22 de junio en las fogatas de los Tulumayos, en la playa Tingo, a 1 kilómetro de la ciudad de Tingo María.

En la danza se usa el vestuario festivo, es decir, pieles del jaguar; adornados en la parte torácica con collares de semillas como piñi-piñi, tallos de flor de la caña brava, lentejas silvestres (pinguisho) adornados con huesos de pescados, dientes de sachavacas y jaguar, así como escamas de paiche. Usaban también penachos, cubiertos con hojas de Renten y plumas de colores diversos.

  • Se pintaban el cuerpo con tintas de color negro con rayas de color ocre o blanco.
  • Usan arcos y flechas.
  • Lanzas bien ornamentadas con plumas de aves silvestres (huacharo, pava de monte, paujil, loro, guacamayo, etc.)
  • Faldas de piel de jaguar
  • Arcos, flechas y lanzas de chonta
  • Pates
  • Collares, cinturetes.
  • Penachos con hojas y plumas silvestres (Nunca se usan plumas de Guacamayo).

Es acompañado con bombo de cuero de animales, redoblantes o tarolas del mismo material y silbatos hechos de huesos de animales y humanos, que en la actualidad es conocido como pifano o quena de caña dulce.Entre los ritmos musicales se pueden apreciar:

  • Marcha selvática o ritual
  • Movidito típico
  • Saltadito